... pero la noche del jueves al viernes fue horrorosa. Clara había empezado con náuseas el jueves por la tarde, pero como estaba con el estómago vacío sólo lograba expectorar. Los dolores en la zona abdominal iban en aumento y los calmantes no parecían hacer efecto. Además, uno de los drenajes se llenaba muy rápido. Durante la noche subió la médico de guardia que le dio otro tipo de analgésico y medicamentos contra las náuseas, pero la cosa no mejoraba.
El cirujano que pasó a verla el viernes por la mañana (Dr. García Pérez) decidió que algo no iba bien, y que la única forma de verlo era realizando un escáner. El inconveniente es que para hacer esta prueba hay que tomar un líquido de contraste, y Clara estaba sin tomar nada por vía oral hasta el lunes. Aún así, se intentó tomar el líquido pero no lo retenía. Finalmente pudo tomar cantidad suficiente para hacer la prueba.
El diagnóstico nos hundió. Había que volver a operar. Una parte de una de las asas intestinales se había enganchado en uno de los orificios de la laparoscopia, y esa compresión producía todos esos síntomas. Además, existía el riesgo de que esa parte se necrosase y se complicase aún más. Resumiendo: a las 5:30 de la tarde del Viernes Santo Clara volvía a quirófano; esta vez, con mucho menos ánimo y si cabe con más miedo.
La intervención fue corta, poco más de una hora, y parece que un éxito. Se recondujo el intestino al peritoneo, y en principio no fue necesario resecarlo. Se suturó internamente el orificio en que se había enganchado; para ello hubo que agrandar un poco uno de los orificios en la piel, o sea que una de las cicatrices será un poco más fea...
Lo único que quedaba era pasar por la Unidad de Recuperación. Lo que iban a ser dos horas se convirtieron en más de cuatro, hasta que al final, después de medianoche, volvió a la habitación, donde descansó casi toda la noche.
El único efecto secundario aparte de los ya explicados es que Clara ha cogido un poco más de miedo. Cree que esto le ha ocurrido por algún esfuerzo que ha hecho (andando, expectorando, yendo al servicio) y ahora está menos animada a moverse de la cama y hacer esas cosas sola. A ver si poco a poco nos vamos volviendo a mentalizar.
(Por lo que a mí respecta, no sabéis lo bien que sienta dormir en una cama un puñado de horas después de todo este tiempo... La ropa que llevaba casi andaba sola hacia la lavadora).
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