No sé cuántos millones de blogs hay actualmente en Internet. Sin embargo, no hemos encontrado ninguno en castellano que cuente lo que os queremos contar nosotros.
Clara, mi pareja desde hace cinco años, está a punto de operarse. Es una operación complicada, larga y no muy conocida. Su nombre completo es Bypass Distal Gástrico con Cruce Duodenal, aunque la mayoría de médicos se refiere a ella sólo como Cruce Duodenal. Es una intervención para tratar la obesidad mórbida, que Clara lleva sufriendo desde hace años.
Este blog nace después de varias semanas leyendo las historias de pacientes en la página estadounidense sobre esta intervención, Duodenal Switch. Nuestra rutina cada día era "contar un cuento", es decir, leer en voz alta alguna de esas historias. De la misma forma que a nosotros nos sirvieron mucho esas historias, esperamos que a alguien les sirva la nuestra, sobre todo a los que el inglés se les atragante un poco.
Eso en cuanto a los dos. Yo personalmente quiero contaros cómo se vive esta operación "desde el otro lado", siendo la persona que se queda fuera del quirófano. La protagonista de esta historia es Clara, y muchas veces yo seré sólo el narrador (por ejemplo cuando ella esté en el hospital), pero a veces apareceré para contar cómo ha cambiado mi vida a raíz de esta intervención.
sábado, 31 de marzo de 2007
Mi historia
Bienvenidos/as a nuestro blog y a todo aquel que quiera compartir con nosotros sus historias.
Me llamo Clara. Nací en Madrid en 1975. En mi casa familiar se descuidaba bastante la alimentación. Cualquier acontecimiento servía como pretexto para darnos un atracón. No es extraño que ya de pequeña tuviera sobrepeso y, lo que es peor, arraigé unas costumbres no saludables.
Mi madre durante un año me puso "a dieta" teniendo yo 8 años. Logramos que sólo tuviera un sobrepeso de 10 kilos. Mi cuerpo cambió con la pubertad. Se pronunciaron mis pechos, tenía la cintura más hundida. El sobrepeso seguía acompañándome. Empecé a rellenarme por las caderas, cartucheras y brazos. Mi madre me llevó a una masía en Lleida donde se practicaban ayunos. Realicé un ayuno de 8 días sólo a agua y un zumo por la mañana. Perdí unos kilos que gané después con creces. Durante unos años me estanqué gracias, creo yo, al deporte. Jugaba bastante al tenis. A los 15 años hice un ayuno de 40 días a agua. ¡Una barbaridad innecesaria!. De nada sirvió porque desde esa época hasta hoy se puede observar una escalada de kilos. De pesar 70 kilos con 15 años midiendo 1,60 cms a hoy que tengo 32 años y rondo los 120 kilos.
Realmente hay dietas que pueden ser herramientas correctas siempre que se acompañen de la información necesaria para que después de perder kilos cambies tus hábitos. Esto no lo dudo. Lo que ocurre en mi caso es que yo conozco un sitio de Madrid (u otras ciudades) por el sitio que hay al lado para comer. Me gusta mucho comer. Como ya he dicho, en mi casa no se necesitaba ninguna razón para picotear o darse un atracón. Por tanto, yo siempre he comido cuando me apetecía, incluso cuando no. Y este hábito no lo consigo desarraigar. Es el motivo por el que no aspiro a llegar a mi peso ideal con las dietas.
Vivo en el distrito de Latina. Me corresponde, por la Seguridad Social, el ambulatorio de la Avda. Portugal. No sé qué me impulsó a pedir a mi doctora de cabecera un volante para el endocrino porque siempre me he tenido por un caso sin solución. Le comenté mi historial de dietas: disociadas, milagrosas tipo comer sobre todo de un alimento (frutas, alcachofas, proteínas o hidratos), Herbalife, los ayunos, las hipocalóricas, el asesoramiento psicológico infructuoso, etc. Le dije: "Necesito creer que otra vida es posible". Me propuso (esta consulta ocurrió en el año 2000) la técnica de reducción de estómago con cruce duodenal. Salí corriendo en dirección opuesta. Reconozco que la idea me aterrorizó. Pensaba que nadie haría un scalextric con mis tripas.
Pasó el tiempo y la báscula seguía subiendo. Conocí el 13 de febrero 2002 a Rafa. Él conoce todo sobre mí y lo acepta. Para mí lo que él piensa es lo importante. Lo que creen saber de mi los demás no es relevante. Nuestra relación como pareja ha tenido sus altibajos. De algo estoy segura: me quiere tal como soy, kilos incluídos, y siempre me apoya en lo que consideramos que necesito para mejorar. El 30 de julio 2003 dí a luz a nuestro hijo Marc. Todo sucedió muy deprisa. Mi cuerpo "volvió a su ser" un año después de dar a luz. Y la báscula marcaba más y más y más... A mis kilos tuve que añadirle un problema de hipertensión y descubrimos mis apneas del sueño. Añadid que cualquier esfuerzo físico, por pequeño que sea, me quita el aliento.
Llegué a lo que muchas gordas y gordos reconocen como "Ya no puedo más. Que me hagan lo que sea pero así no puedo seguir". Subrayo QUE ME HAGAN porque te encuentras en un callejón sin salida del que no sabes salir por tí misma. Volví al endocrino Dr. Rubio de la Avda. Portugal decidida a aceptar esta técnica. Así iniciamos las pruebas necesarias para verificar que era una posible candidata: analítica, espirometría, electro, placas y evaluación psiquiátrica (no sé si me dejo alguna). Resultados en mano pedí cita en el Clínico San Carlos con el cirujano Dr. Andrés Sánchez Pernaute. En septiembre 2005 el anestesista dió su visto bueno y quedé en lista de espera. Para mí la entrevista con el Dr. Sánchez fué muy importante. El trato persona a persona es una lotería. Te puede caer bien tanto como mal. Reconozco que en seguida deposité mi confianza en él. Tal como me explicaba la técnica, el antes y el después intuí que es un buen cirujano. Aunque realmente no tenía ninguna referencia. Me comentó que la cirujía bariátrica estaba un poco parada y que las intervenciones iban a goteo, la espera podría ser larga. Estaba decidida a operarme y a esperar a que me operara él. Aquí estoy hoy sábado apurando estos últimos momentos de la vida tal y como la he conocido porque este martes 3 de abril 2007 ¡por fín me opera!
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